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Durante el presente verano, en el periodo de vacaciones escolares, el CP Gabino Flores materializó lo que hace un tiempo atrás sólo existía en sus pensamientos: reunió a un grupo de niños, de entre 8 a 12 años de edad, y formó un equipo de 16 jugadores de fútbol.
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Gabino Flores Juárez

Planta Tamós

Trabajo en equipo, entrenamiento, frustración, disciplina, coraje, alegrías, concentración, son algunos elementos que están detrás de cada victoria. Pero no podemos olvidar que detrás de cada equipo también hay un artífice intelectual, el arquitecto de las jugadas a balón parado, el que te anima a seguir cuando no das lo mejor de ti, la voz de la razón cuando hay que hacer autocrítica en el entretiempo, el que apuesta por el equipo pese a las derrotas; es el entrenador, una labor ardua pero noble.

En la comunidad de Tamós gusta el fútbol, pero hacía falta el cerebro, el entrenador que conjugara las ganas de jugar, el talento y la diversión, con la estrategia y la disciplina que demanda tener un equipo competitivo.

Durante el presente verano, en el periodo de vacaciones escolares, el CP Gabino Flores materializó lo que hace un tiempo atrás sólo existía en sus pensamientos: reunió a un grupo de niños, de entre 8 a 12 años de edad, y formó un equipo de 16 jugadores de fútbol.

En la Unidad Deportiva de Tamós, los días martes, miércoles y jueves Gabino esperaba a los niños para comenzar con los entrenamientos de 6:30 de la tarde a 8:00 de la noche. La falta de equipo para entrenar no fue un obstáculo, parte de los instrumentos necesarios fueron aportados por él, como los balones, conos y playeras. Con esto su equipo “Fuerza Rayos FC”, comenzó un largo camino de trabajo que tuvo como primer examen el partido contra “Las Águilas de América”, sede Tampico, el sábado 17 de agosto.

No hay mejor maestra que la experiencia misma, y pese a la derrota y preparación del equipo contrario, tuvieron oportunidades de anotar, logrando hacer 90 minutos formidables. El partido concluyó con la pitada final del árbitro, pero esta historia apenas comienza.

El entusiasmo de los niños por aprender junto con las porras de sus padres y demás hinchas harán que estos niños vuelvan a la cancha, esta vez para ganar.

¡Que la fuerza del rayo esté con ustedes!

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