En una región de gran riqueza biológica como la Sierra Madre Oriental, conservar significa mucho más que proteger los ecosistemas existentes. También implica recuperar espacios, favorecer la regeneración de la vegetación y crear condiciones para que el suelo, el agua, la flora y la fauna mantengan sus funciones naturales.
Bajo esta visión, las unidades Molango, Naopa y Nonoalco, ubicadas en la Sierra Alta de Hidalgo, desarrollan acciones de reforestación y restauración ambiental adaptadas a las características particulares de cada sitio, privilegiando especies propias de la región y compatibles con las condiciones ecológicas del entorno.


En la Unidad Molango, las actividades de reforestación contemplan el establecimiento de 12,000 plantas. Esta acción representa una aportación importante para la recuperación de la cobertura vegetal y contribuye a la protección del suelo, la disminución de la erosión, la retención de humedad, la infiltración del agua y la generación de espacios que pueden ser utilizados por la fauna local.
En la Unidad Naopa, la reforestación comprende 3 hectáreas en el predio Ocotal. Trabajar a escala de hectáreas favorece la formación de áreas continuas de vegetación que pueden contribuir a estabilizar el suelo, reducir procesos erosivos, conservar humedad y mejorar, con el paso del tiempo, la conectividad entre áreas vegetadas.
Por su parte, en la Unidad Nonoalco se establecieron 200 árboles en la Presa Cabrera, un sitio cuya cercanía con un cuerpo de agua le da especial importancia ambiental. La vegetación ayuda a proteger el suelo de los procesos erosivos, favorece la retención de sedimentos y contribuye a mantener mejores condiciones en las áreas próximas a los escurrimientos.
Aunque Molango, Naopa y Nonoalco presentan condiciones distintas, las tres acciones comparten un mismo objetivo: recuperar espacios mediante vegetación compatible con las condiciones ecológicas de la región. Sin embargo, una reforestación efectiva no termina con la plantación. El seguimiento de los individuos establecidos, su supervivencia y su incorporación progresiva al paisaje son elementos esenciales para evaluar el éxito de estos esfuerzos.
Las acciones de reforestación realizadas en Molango, Naopa y Nonoalco representan una forma concreta de participar en la conservación. Cada planta establecida, cada hectárea recuperada y cada árbol que logra desarrollarse contribuyen a proteger el suelo, conservar el agua y fortalecer el paisaje natural.
Nota editorial. Este artículo fue preparado con información de nuestra compañera Beth Lozano de la Unidad Molango

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